Axiomas y Acentos

Seleccionar un calcetín de cada uno de infinitos pares de calcetines requiere el Axioma de Elección, pero para zapatos el axioma no se necesita.

- Bertrand Russell

Una noche de otoño que tus huesos sienten como invierno te enteras de muchas cosas.

Te enteras de los pasos que los otros ya están dando, te acuerdas que algo está muy pronto a suceder, confirmas que no hay forma en que sólo y solo algún día puedan significar lo mismo. Te pones a leer esas cosas que apenas entiendes pero te apasionan. Te enteras de que, como siempre, hay una fórmula aplicable a cualquier situación.


Y ahora lo sabes; sabes ya que si pudiéramos tomar una esfera maciza del tamaño del planeta que habitamos y luego la dividiéramos en un cierto número finito de partes asimétricas y después les aplicáramos movimientos rígidos oportunos a esas piezas, podríamos -en un mundo [cómo esos que tanto te gustan] matemático, hipotético e irreal- formar una esfera maciza tan grande como el mismo Sol.

Luego caes en lo de siempre, imaginar. Imaginarte creando universos gigantes tan sólo dividiendo el universo tan chiquito que te has formado, imaginarte en esa situación en la que aún no estás pero pronto vas a estar, imaginarte que solo y sólo nunca van a ser lo mismo.

Y sigue el otoño que los huesos sienten como invierno; siguen las lecciones de materias que nunca vas a entender; sigues esperando que el acento venga y haga la diferencia.